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A missing factor in the reporting of medical research outcomes: Geographic classification of participants

Issue: 43(4) November 2017. Original articles Pages 76 – 79

Stuart Wark
School of Rural Medicine, University of New England, Armidale, NSW, Australia; swark5@une.edu.au

Abstract

Background: It is known that rurally-residing individuals are often at a significant health disadvantage when compared to urban peers. Improving the health of rural residents has been directly identified as a key priority across the world; however, as models of healthcare are primarily derived from evidence-based research, any failure by the researcher base to consider rural needs may result in a poor alignment of health services against actual need. This paper reviews how consistently participants’ geographic classification is identified and considered as a factor in research reported in a leading medical journal, The Lancet.
Method: Using a predetermined definition of rurality as being locations with a population below 100,000 people, 300 eligible articles were reviewed retrospectively from The Lancet’s 2015-2017 editions. The purpose was to establish if the methodology and findings of these 300 research papers actively considered the geographic classification of participants.
Results: In approximately 60% of the 300 reviewed studies it was not possible to accurately determine participants’ geographic classification. Only 2% of papers focused on rural participants in isolation, with 18% using solely urban residents. The remaining 20% of papers had both rural and urban participants.
Conclusion: This sample of The Lancet articles indicates minimal attention has been paid to participants’ geographic classification. This failure to consider the relevance of location as a factor in outcomes potentially limits the applicability of research findings to a significant proportion of the community, and raises concerns about using such evidence bases for determining national health frameworks and practice guidelines.

Abstract (Spanish)

Antecedentes: se sabe que las personas que residen en zonas rurales a menudo se encuentran en desventaja significativa de sus condiciones de salud en comparación con sus pares urbanos. Mejorar la salud de los residentes rurales se ha identificado directamente como una prioridad clave en todo el mundo; sin embargo, como los modelos de atención médica se derivan principalmente de la investigación basada en la evidencia, cualquier falla por parte de la base del investigador para considerar las necesidades rurales puede resultar en una mala alineación de los servicios de salud con las necesidades reales. Este artículo revisa qué tan consistentemente se identifica y se considera la clasificación geográfica de los participantes como un factor en la investigación reportada en una revista médica líder, The Lancet.
Método: Utilizando una definición predeterminada de ruralidad como localidades con una población inferior a 100 000 personas, 300 artículos elegibles fueron revisados de manera retrospectiva a partir de las ediciones de The Lancet 2015-2017. El objetivo fue establecer si la metodología y los hallazgos de estos 300 artículos de investigación consideraron activamente la clasificación geográfica de los participantes.
Resultados: En aproximadamente 60% de los 300 estudios revisados, no fue posible determinar con precisión la clasificación geográfica de los participantes. Sólo 2% de los artículos se enfocaron en los participantes rurales en aislamiento, con 18% que utilizan únicamente residentes urbanos. El 20% restante de los documentos tenía participantes tanto rurales como urbanos.
Conclusión: Esta muestra de artículos de The Lancet indica que se ha prestado una atención mínima a la clasificación geográfica de los participantes. Esta falla para considerar la relevancia de la ubicación como un factor en los resultados, es una limitante potencial para la aplicabilidad de los hallazgos de la investigación a una proporción significativa de la comunidad, y plantea preocupaciones sobre el uso de tales bases de evidencias para determinar los esquemas nacionales de salud y las guías de práctica.

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